
Los medios de comunicación españoles han generado recientemente una gran polémica en torno a Hassan Abkari, director general del puerto de Tánger Med, tras revelarse la creación de una empresa de consultoría portuaria en Valencia, España. Mientras que este movimiento podría interpretarse como una estrategia para consolidar la presencia del puerto marroquí a nivel internacional, algunos medios han optado por presentarlo como un hecho controvertido, sugiriendo posibles dudas sobre sus verdaderas motivaciones.
Una empresa de consultoría que genera interrogantes
Según la prensa española, Abkari fundó el 13 de enero la empresa “New Port Consulting 2024”, dedicada a la consultoría técnica y operativa en la gestión portuaria, además de algunas actividades inmobiliarias. A pesar de que este tipo de iniciativas suelen formar parte de una estrategia para fortalecer los lazos comerciales e institucionales a nivel internacional, ciertos medios han intentado dramatizar el asunto, insinuando que se trata de “una maniobra sospechosa”.
¿Un movimiento estratégico o un exceso de iniciativa?
La idea de que un director general de un puerto estratégico como Tánger Med pueda lanzar un proyecto de esta magnitud sin conocimiento o validación de las autoridades marroquíes parece poco creíble. En un sector tan regulado, cualquier iniciativa de este tipo requiere una supervisión estricta y el cumplimiento de las normativas nacionales.
En este sentido, New Port Consulting 2024 parece formar parte de una estrategia para ampliar la influencia del puerto Tánger Med en el mercado europeo, ofreciendo servicios de consultoría internacional que podrían mejorar la posición de Marruecos como un centro logístico clave en el Mediterráneo.
¿Una decisión calculada o un riesgo innecesario?
Cabe destacar que constituir una empresa en España es un proceso público y transparente, ya que toda la información está disponible en el registro mercantil oficial. Esto indica que la iniciativa no ha sido oculta ni disfrazada, lo que refuerza la hipótesis de que ha sido una decisión planificada y deliberada por parte de Hassan Abkari.
Además, parece poco probable que un responsable de alto nivel corra un riesgo semejante sin contar con una estrategia clara. Si su intención hubiera sido evitar cualquier polémica, podría haber registrado la empresa a nombre de otra persona o a través de una sociedad intermediaria. Sin embargo, el hecho de utilizar su propio nombre sugiere más bien una operación legítima y asumida.
Respecto a una posible dimisión de Abkari para dedicarse a este nuevo proyecto, este escenario parece poco viable en el corto plazo, especialmente dado el papel crucial que desempeña en la actualidad en la gestión del puerto de Tánger Med. No obstante, si esta iniciativa no contó con el aval de sus superiores jerárquicos, podría generar ciertas tensiones administrativas que requieran aclaraciones.
¿Un ataque mediático o una duda legítima?
Al final, la controversia en torno a Hassan Abkari parece estar motivada más por un intento de ciertos sectores en España de desestabilizar el éxito de Tánger Med que por una irregularidad real. Sin embargo, este episodio subraya las tensiones económicas y estratégicas en torno a la creciente influencia del puerto marroquí en el Mediterráneo.
La incógnita sigue abierta: ¿se trata de una simple iniciativa destinada a fortalecer la competitividad de Marruecos en el sector portuario, o de una apuesta arriesgada cuyos efectos aún están por determinar?